Cultura corporativa: ese poderoso intangible que todo lo impregna

Hace unas cuantas décadas un joven soñador se asocia con su hermano para crear una empresa pionera en la innovación de producto, proceso y servicio.

Desde el primer momento esta empresa se fundamenta en una serie de componentes que le permiten alcanzar el éxito.

Su fundador fue un visionario con sólidos principios. Algunas de sus frases más reseñables fueron:

Nuestros empleados no trabajan para nosotros, trabajan con nosotros”

“Atrévete a asumir riesgos para crecer y aprender”

“Trabaja con pasión, dedicación y disciplina”

“Presta atención a lo más mínimo porque todo es importante por obvio o minucioso que parezca”

Se trata de una empresa que en la actualidad en un referente en su sector, lidera el mercado y genera una experiencia de cliente altamente valorada por los usuarios.

¡Efectivamente! lo has adivinado. Se trata de la emblemática Disney.

Walt Elias Disney y su hermano Roy se asocian en 1923 para crear “Disney Brothers Studio” dando comienzo así a una de más exitosas empresas de todos los tiempos, destacando no solo por sus millonarios ingresos (35K millones de dólares al año) sino por algo que tiene tanta fuerza que consigue mover a las organizaciones y a las personas que trabajan en ellas.

Un intangible, algo que no se puede tocar pero que influye en la voluntad, motivación, energía y, obviamente, en la consecución de los objetivos de negocio: la cultura de empresa.

¿Cómo podemos desde las organizaciones gestionar algo que parece tan poderoso?

Las empresas líderes de diferentes sectores como Google, BMW, Ikea, Levis, Amazon, etc tienen en común que son empresas exitosas. Si entendemos el éxito como algo relativo y subjetivo, como la consecución de un objetivo o de una meta marcada, entonces cabe preguntarse:

 ¿Cuál es el objetivo de estas empresas? ¿Qué fin persiguen? ¿Para qué existen? He hecho estas preguntas en bastantes foros y las respuestas son muy variadas, pero yo lo resumo de la siguiente manera: todas las empresas existen para ganar dinero.

Sé que es una definición muy simplista y quizá una visión poco humanista. Las empresas, de cualquier lugar, tamaño y fin necesitan ganar dinero de manera sostenible a través del producto o servicio que trasladan a la sociedad PARA satisfacer las necesidades de sus clientes y así conectar con el propósito de cada Compañía.

Y es este propósito o visión lo que va a definir el nivel moral, ético y social de la empresa. No lo va hacer tanto su objetivo primario de supervivencia sostenible invirtiendo y obteniendo beneficios.

Empresas que definen su visión como “Traer la inspiración y la innovación a todos los atletas del mundo. Si tienes un cuerpo, eres un atleta” (Nike) o “Formamos a los constructores del mañana” (Lego) nos muestran que sus propósitos trascienden al mero objetivo de ganar dinero y que su éxito se fundamenta no solo en lo que consiguen de manera tangible sino en CÓMO lo consiguen.

Estas empresas cuentan con una CULTURA ORGANIZATIVA GANADORA. Es decir, lo que les lleva a conseguir éxitos y ser marcas relevantes es más que su estrategia de negocio, en ello también juega un papel importante la cultura de empresa que han sido capaces de desarrollar y COMUNICAR a sus empleados.

¿Qué entendemos por cultura de empresa?

–          La forma en la que los empleados de una empresa se comportan, el modo de actuación.

–          El tipo de relaciones sociales y de trabajo que se generan entre los empleados.

–          El conjunto de experiencias, de reglas y hábitos que conforman el día a día en la empresa.

–          Todos los valores en base a los que actúan los empleados, ya sean los valores establecidos y definidos por la empresa o aquello que se de forma tácita se desarrollan en el seno de la organización.

La cultura se puede generar de manera formal o informal pero siempre se asienta sobre las DECISIONES que se toman en el día a día. Los trabajadores toman cientos de decisiones al día y la cultura les sirve de guía.

Existen ciertos elementos que hacen que una cultura de empresa no sea solo un conjunto de hábitos y comportamientos, sino una de las palancas fundamentales para conseguir el compromiso de los empleados e impulsar la consecución de los resultados financieros. 

Las empresas que generan grandes culturas lo hacen de manera intencionada, es decir, no dejar la creación de su cultura corporativa al azar sino que invierten esfuerzos y recursos en definir de manera clara lo que se espera de cada uno de los empleados.

 Nadie llega a la cima de una montaña por casualidad” Adolph Rupp – Entrenador de baloncesto en la Universidad de Kentucky durante 42 años

La segunda característica de una cultura ganadora es crear un marco de referencia, unos procesos de trabajo comunes que definan una forma de hacer y ser dentro de la organización.

En tercer lugar, las empresas con culturas ganadoras son aquellas que utilizan un lenguaje compartido entre todos los miembros. Una jerga que identifique los aspectos importantes de la compañía: cómo llaman a los clientes, la nomenclatura de los proyectos estratégicos, los acrónimos de los procesos…

Resulta fundamental el cuarto punto para asegurar el éxito de cualquier cultura desarrollada de manera intencionada: debe estar impulsada por los líderes de la Compañía. Es un ejercicio que surge desde arriba, son los fundadores, los dueños, los responsables jerárquicos, los que sirven de ejemplo al resto y los que trasladan aquello que es aceptado y lo que no es tolerable.

Y hay una última característica de las culturas ganadoras que tiñe todas las anteriores: las grandes empresas con grandes culturas desarrollan en paralelo y de forma dependiente los pilares estratégicos y sus fundamentos culturales.

Se ha demostrado que incluso las empresas con una cultura fuertemente desarrollada y una estrategia mediocre son capaces de conseguir grandes resultados.

En definitiva, todos los grupos de trabajo y empresas van a desarrollar una cultura que les identifique y guie para adaptarse a su contexto. Depende de estos factores que se trate de una cultura creada a través de una estrategia ganadora o de una cultura que se vaya forjando en los pasillos de manera informal… ¿qué opción prefieres para tu empresa?

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